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diciembre 31, 2018

Tres joyas de la guitarra: Isbin, Jordan y Lubambo



Tres magníficos guitarristas interpretan una velada de música latina, jazz y brasileña. La tres veces ganadora del Premio Grammy y virtuosa clásica Sharon Isbin, nombrada por la revista Boston como "el guitarrista más destacado de nuestro tiempo", se une al innovador músico estadounidense Stanley Jordan y al maestro brasileño de jazz Romero Lubambo. El concierto, inspirado en el popular álbum de 2011 Sharon Isbin & Friends: Guitar Passions, presenta una mezcla de guitarras acústicas y eléctricas.

Isbin, directora de estudios de guitarra en The Juilliard School, ha grabado más de veinticinco álbumes de música que van desde el barroco y el español / latín hasta el crossover y el jazz-fusion. Un escritor del Atlanta Journal-Constitution llama al nativo de Minneapolis "la Monet de la guitarra clásica... un maestro colorista".

Jordan, que lleva a los oyentes en viajes sin aliento hacia lo inesperado, ha tenido éxito crítico y comercial durante casi tres décadas. El graduado de la Universidad de Princeton, a menudo descrito como un camaleón musical, realiza reinvenciones audaces de obras maestras clásicas, exploraciones conmovedoras de éxitos de pop-rock, jazz en llamas y improvisaciones ultramodernas.

Lubambo, quien abandonó Río de Janeiro para ir a Estados Unidos en 1985, utiliza los estilos y los ritmos de su Brasil natal, además de una fluidez en las tradiciones del jazz estadounidense, para forjar un estilo distintivo. El concierto de Guitar Passions presenta obras de compositores como Joaquín Rodrigo, Antonio Carlos Jobim, Isaac Albéniz, Gentil Montaña o Quique Sinesi.

El collage musical que van a escuchar inicia con el vals Natalia del reconocido maestro venezolano Antonio Lauro.


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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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